Publicado el 21 de Abril de 2008 - Edición No. 288 Luis Benavidez (San Luis) Vivo hace unos años
en North Carolina y necesito saber si Uds. se encargan
de llevar mis pertenencias hasta Miami
o tengo que hacerlo por mis propios medios.
Luis: muchas gracias por acercarme tu inquietud.
Como presumo que ya es de tu conocimiento,
nuestra compañía está radicada en Miami y si
bien nuestro servicio regular comprende mudanzas
desde este puerto al de Buenos Aires, en
varias oportunidades hemos cristalizado nuestro
servicio a familias que viven en puntos bastante
alejados de Miami, como Sarasota, Orlando, New
Jersey, Texas etc. Según sea el caso y dependiendo
de la distancia entre la ciudad o estado y nuestro
depósito en Miami, existen dos posiblidades:
1) traer las cosas hasta Miami,
2) embarcar las cosas desde otro puerto directamente
sin necesidad de pasar por la capital del
sol. Es nuestro epartamento de Logística quien
se encargará entonces, de determinar si la carga
es conveniente sacarla desde el puerto de Miami –previa mudanza terrestre- o directamente buscar
u puerto alternativo. De esta manera le ahorraríamos
tiempo y dinero si así se concretase.
Siendo tu caso el primero (North Carolina/Miami/
Buenos Aires), y para tu comodidad y la de tanta
otra gente que vive en otras ciudades y/o estados,
te brindamos la posibilidad de traer vía terrestre
todas tus pertenencias hasta Miami.
Trabajamos con dos empresas transportadoras de
gran renombre en toda Florida, quienes se encargaran
de traer tus cosas hasta nuestro depósito.
De ahí en adelante el proceso sigue igual que de
costumbre.
Gracias Luis por escribirme, y en este caso (debido
a la gran distancia) me contactaré contigo telefónicamente
para tratar de ayudarte de la mejor
manera posible… como siempre lo hacemos en
SJT Trading… Saludos.
Publicado el 28 de Abril de 2008 - Edición No. 289 LOS CHICOS Y LA MUDANZA
Éste quizás sea uno de los puntos más delicados a tratar en
una mudanza. Una mudanza supone en ocasiones grandes
cambios, algo que incluso a los adultos nos cuesta afrontar
ya que habituados a nuestras costumbres y lugares, todo lo
que nos espera y que en gran medida desconocemos nos
puede suponer algo de tensión y preocuparnos por cómo será
nuestra vida en un nuevo lugar.
Una mudanza interfiere con las amistades, para un niño nuevo
en un colegio, le puede resultar algo complicado en principio
entrar en los círculos de amigos o encontrar una amistad
preferida entre sus compañeros El niño deberá adaptarse
al nuevo entorno, lo que le supondrá un esfuerzo extra en
conjunto a sus estudios, en los cuales se puede encontrar con
un nivel escolar más avanzado o más atrasado que el resto de
sus compañeros, lo que le podría ocasionar aburrimiento y
una cierta ansiedad.
Los Niños y la Guardería Los niños cuyas edades
comprenden en edades para ir a la guardería o primer grado
son especialmente vulnerables a una mudanza familiar. En éste proceso tan delicado de desarrollo, el niño se encuentra
en una etapa de separación, tanto de lo que le rodea tanto
como de sus padres.
Al cambio de hogar se une la aparición de nuevas figuras de
autoridad en su vida y grupos de compañeros. Éste proceso
de relocalización puede causar una regresión y una gran
dependencia hacia los padres interfiriendo en su normal
proceso de separación.
Aunque si complicados son los casos expuestos, más lo son
los casos en que el niño se ya no lo es tanto y encuentra en
una etapa pre-adolescente o adolescente. Cuanto mayor sea,
más difícil se le hará la mudanza, ya que se encontrará en
una época de fuerte unión a su grupo de amigos e incluso
podría interferir en su primera etapa de enamoramiento.Así
pues, los pre-adolescentes y los adolescentes son los más
complicados de convencer ante una mudanza y sus protestas
serán repetidas, haciendo todo lo posible por permanecer en
el lugar de origen incluso podrían llegar a pedir quedarse con
la familia de algún amigo o pariente cercano.
En algunos casos, los jóvenes no hablan sobre su descontento
o tristeza por la mudanza, por lo que es conveniente
que los padres tengan un especial seguimiento sobre su
conducta. Descubrir cambios en su apetito, bajo rendimiento
en sus estudios, irritabilidad, insomnio, retraimiento o
cualquier conducta anómala o cambios dramáticos en su
comportamiento podría darnos señales de una posible
depresión.
En caso de que el niño, pre-adolescente o adolescente
muestre señales persistentes de tensión y/o depresión, lo más
recomendable es pedir ayuda a un psiquiatra especialista,
quien podrá dar un diagnóstico y tratar los problemas tanto
físicos como emocionales que la mudanza a ocasionado.
También un psiquiatra de niños y adolescentes, puede resultar
de gran ayuda para los padres, éste puede orientarles en cómo
hacer una convivencia más fácil para la familia y que todo sea
un poco más fácil de llevar. Y por sobre todas las cosas la llave
creo que es darles mucho amor.
Publicado el 28 de Abril de 2008 - Edición No. 290 LOS CHICOS Y LA MUDANZA 2da Parte
El mudarse a un país nuevo puede ser una de las experiencias de
mayor estrés para la familia. Las mudanzas frecuentes, o aún una
sola mudanza, pueden ser especialmente difíciles para un niño o un
adolescente. Los estudios demuestran que es posible que los niños
que se mudan con frecuencia tengan problemas en la escuela. Las
mudanzas son aún más difíciles si están acompañadas por otros
cambios significativos en la vida del niño, tales como la muerte, el
divorcio, la pérdida del ingreso familiar, o la necesidad de un cambio
de escuela La mudanza interrumpe las amistades. A un niño nuevo
en una escuela, al principio le puede parecer que todos los demás
tienen un amigo preferido o que otros tienen sus grupitos de amigos
selectos. El niño tiene que adaptarse a un horario y currículo nuevo
y en ciertas clases o cursos se puede encontrar más adelantado o
más atrasado que los otros. Esta situación puede causarle estrés,
ansiedad y aburrimiento.Los niños en edad de kindergarten o de
primer grado son particularmente vulnerables a una mudanza
de la familia porque en su proceso de desarrollo ellos están en la
etapa de separarse de sus padres, de ajustarse a nuevas figuras de
autoridad y relaciones sociales. La relocalización puede interferir
con el proceso normal de la separación, causando una regresión
hacia una relación de mayor dependencia en sus padres.En general,
mientras mayor es el niño, más difícil se le hará el mudarse porque
su grupo de amigos tiene una gran importancia para él/ella. Los
pre-adolescentes y los adolescentes protestarán repetidamente de
la mudanza y pedirán permiso para quedarse en su pueblo natal
con la familia de un amigo.
Puede que algunos jóvenes no hablen acerca de su aflicción,
de manera que los padres tienen que estar alerta a algunas
señales de aviso sobre una posible depresión, incluyendo cambios
en el apetito, retraimiento social, deterioro en los estudios,
irritabilidad, cambios en los patrones de dormir y otros cambios
dramáticos en el comportamiento o del humor.Los niños que parecen
estar deprimidos por una mudanza podrían estar reaccionando
más al estrés que experimentan que a la relocalización.
Algunas veces uno de los padres está en contra de la mudanza
y los niños lo captan y reaccionan a la discordia familiar.Si el
niño demuestra señales persistentes de depresión o de tensión,
los padres pueden pedirle al médico de familia, al pediatra, o
a la sociedad médica local que los refiera a un psiquiatra de
niños y adolescentes, quien podrá evaluar y tratar los problemas
emocionales que puedan estar afectando al niño como
resultado del estrés y también .Los niños y las mudanzas, ayudar
para que los padres aprendan cómo hacer que la transición
y la nueva experiencia se haga más fácil para toda la familia.
Para hacer que la mudanza se le haga más fácil a los niños y a
los padres, se pueden seguir los siguientes pasos:
Explicarle claramente a los niños por qué es necesario el mudarse.
Familiarizar al niño lo mejor posible con el área nueva, ya sea mediante
mapas, fotografías o usando el periódico diario.
Describir las ventajas de la nueva localización de manera que el niño
pueda apreciar factores como lagos, montañas o ya sea estar con
la familia que poco conoce Después de la mudanza, envolverse en
las actividades para niños que lleven a cabo localmente las iglesias
o sinagogas, el PTA, los niños y niñas escuchas, la YMCA, etc. Si un
hijo o hija está en su último año de secundaria, considere la posibilidad
de permitirle quedarse con una familia de confianza hasta
que termine el año escolar. Permita que los niños participen en el
diseño o decoración y amueblado de sus cuartos.
Ayude a los niños a mantenerse en contacto con los amigos de los
vecindarios anteriores mediante llamadas telefónicas, cartas, e-mail,
y visitas personales
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